martes, 25 de octubre de 2011

Michael Oakeshott



El profesor en el departamento de ciencia política en la London School of Economics, Michael Oakeshott, profesaba lo que él llamaba la política del escepticismo. Una política del escepticismo se rehúsa a creer que la política es una especie de geometría de poder, en donde hay que descifrar los axiomas y los postulados para conocer el actuar de los políticos. El sano escepticismo de Oakeshott estaba anclado en sus lecturas del primer ensayista moderno: Michel de Montaigne. A la ‘política de la fe’, practicada por aquellos que creen poder descifrar las geometrías políticas que gobiernan a la sociedad, Oakeshott le opuso la política del escepticismo.


Oakeshott no creía en los sistemas filosóficos que resuelven los ‘grandes problemas’ como la libertad o la igualdad, un ejemplo ilustre de esta concepción es la filosofía de Emanuel Kant. Para el filósofo escéptico es el individuo su centro de reflexión, pero no un individuo en abstracto, sino el individuo ejerciendo la libertad: “‘la capacidad que tiene el hombre para elaborar enunciados sobre sí mismos. No es sólo la capacidad de decidir (libre albedrío) sino el acto de ser lo que es para sí mismo” (Malpartida, Letras Libres, 2009). Así, su centro de reflexión es la experiencia de la libertad del individuo.


En su ensayo La Economía Política de la libertad[1], Oakeshott trata el tema de la igualdad desde la perspectiva de la experiencia de la libertad. En este ensayo formula argumentos contra los que creen en la libertad en ‘abstracto’, advierte Oakeshott con su estilo irónico: “Debemos ser claros – dicen ellos – sobre lo que entendemos por ‘libertad’. Primero, definámosla; y cuando sepamos lo que es, habrá tiempo suficiente para buscarla, amarla y morir por ella” (Oakeshott, 2004: 119). La igualdad más cercana a la libertad, es aquella que establezca una institución de la propiedad “que permita la distribución más amplia, y que evite más eficazmente las concentraciones grandes y peligrosas de […] poder” (Oakeshott, 2004: 124). Y agrega: “Implica el derecho a la propiedad privada, institución de la propiedad tal que permita a todo miembro adulto de la sociedad una igualdad de derechos para disfrutar de sus capacidades personales y de cualquier otra cosa obtenida mediante los métodos de adquisición reconocidos por la sociedad” (Oakeshott, 2004: 124). Como buen escéptico, los argumentos de Oakeshott no se deben tomar como principios universales, sino más bien él se refiere a la libertad y a la igualdad como experiencias históricas dentro del contexto de la sociedad inglesa. De esta manera, para el profesor inglés no existen ni definiciones, ni principios teóricos universales tales como libertad e igualdad.


Notas bibliográficas

Malpartida, Juan (2009), “Aprendizaje y emancipación”, en Letras Libres, Junio, pp. 63-64.

Oakeshott, Michael (1998), La política de la fe y la política del escepticismo, Fondo de Cultura Económica: México.

Oakeshott, Michael (2004), “La Economía Política de la libertad”, en Estudios Públicos, pp. 117-135.


[1] En este ensayo Michael Oakeshott, comenta la obra del economista Henry C. Simons, profesor de la Universidad de Chicago.

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