viernes, 7 de diciembre de 2012

Herbert A. Simón y Jorge Luis Borges: los laberintos de la "razón"


Fotografía: Herbert A. Simon

El notable politólogo Herbert A. Simon es una Ave Raris en el mundo académico de las ciencias sociales. Si bien es cierto que su fomación profesional original fue en ciencia política, su genialidad abarcó amplios campos del conocimiento como la  filosofía, la lógica, la biología, la sociología, la psicología cognitiva, la administración, ingeniería e inteligencia artificial. La fe en la ciencia hizo concebir a Simon un modelo de "hombre administrativo" que se rige, a manera de las computadoras, como un procesador que toma las decisiones "satisfactorias" que le demanda la complejidad del mundo de la administración, tanto pública como privada.

Herbert A. Simon pensaba que cuando el hombre se enfrenta a eventos singulares en donde tiene que tomar decisiones, actúa de acuerdo con el "programa" que lleva en su cerebro, orientándose en los laberintos del mundo. Justamente Simon concebía los laberintos como en el mundo imaginario de Jorge Luis Borges, un mundo literario invadido por los laberintos, espejos, el Otro, Spinoza, Leibniz, sonetos, bibliotecas, obsesiones que a mi parecer tienen las finas líneas de la geometría. El meticuloso Herbert A. Simon admiró tanto la obra de Borges que se atrevió a realizarle una entrevista a tan célebre personalidad literaria, sobre este encuentro Vicente Battista nos ha dejado un memorable recuento en Los senderos de Borges. Simon no encontró el modelo que pensaba estaba detrás de las narraciones de Borges, pero encontró a un hacedor de historias, ¿Borges recordaría este encuentro feliz con Simon?.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Michael Sandel: moral y economía



El filósofo político de la Universidad de Harvard Michael Sandel a partir de la publicación de su libro What Money Can´t Buy: The Moral Limits of Markets, ha provocado un debate público sobre las ideas de "eficiencia" y "mercado" propio de la economía, pues estos conceptos han invadido temas propio del razonamiento moral, así si atendemos el discurso de políticos, analistas y tomadores de decisiones éste está articulado por un lenguaje tecnocrático.

En un artículo reciente de Michael  Sandel publicado en la revista Prospect, con un título provocativo If I ruled the world: Michael Sandel (Si gobernara el mundo: Michael Sandel), el filósofo reflexiona sobre la erosión que ha provocado en la plaza pública un lenguaje economicista, tecnocrático en temas cruciales de la moral. La economía con su lenguaje de "incentivos" para explicar la conducta "maximizadora" de los individuos en temas como el mercado de venta de órganos humanos o bien en programas educativos en donde se paga para leer libros, secan la imaginación moral y política del debate público.

Michael Sandel no se propone dar un recetario sobre cómo gobernar al mundo, sino más bien criticar la omnipresencia de la visión economicista que invade la agenda de discusión de temas sociales, morales y políticos. Sandel traza un regreso a los clásicos como Adam Smith, Carlos Marx y John Stuart Mill quienes concebían a la economía como un subcampo de la esfera moral. Las políticas públicas no se construyen por "incentivos", sino más bien por deliberación, persuasión discursiva, pues de lo contrario el discurso económico erosiona el núcleo mismo de la democracia: la imaginación moral y política.