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jueves, 10 de enero de 2013

James M. Buchanan (1919-2013)


Fotografía: The Washington Post

El día de ayer murió el gran economista James M. Buchanan, dejando tras de sí una impresionante obra intelectual, que irradia los campos de la economía, la filosofía política, la teoría de la organización, la administración pública, la ciencia política, en resumen su legado intelectual se encuentra en su arquitectura conceptual de la teoría de la elección pública.


El economista e historiador Mario Rizo ha escrito que el pensamiento de James M. Buchanan es una heterodoxia intelectual frente a los modelos técnicamente abstractos por los que ha incursionado la economía, además, agrega Rizo,  una vía de pensamiento que hunde sus raíces cognoscitivas en otro notable economista e historiador: Frank H. Knight.


Para James M. Buchanan la filosofía era un conocimiento indispensable para la economía, no es casual que cuando James M. Buchanan y Gordon Tullock escriben su The Calculus of Consent, asuman en su discurso argumentativo, sobre el valor de las reglas constitucionales para la democracia, un argumento normativo similar al “contrato social” de Thomas Hobbes y el “velo de la ignorancia” de John Rawls, así Buchanan y Tullock irán más allá de la economía ortodoxa inspirándose en la filosofía política.


Ciudad Ixtepec, a 10 de enero de 2013



DOCUMENTO DEL POST: James M. Buchanan, 1919_2013


*Noé Hernández Cortez es Doctor de Investigación en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política por FLACSO, Sede México. E-mail: noe.hernandez@flacso.edu.mx ;noe.hernandezcortez@gmail.com

miércoles, 9 de enero de 2013

Venezuela, a prueba su democracia constitucional

El historiador Jean Meyer en un ensayo memorable de 1977 nos recordaba que las democracias en América Latina, que marcaban la excepción en un paisaje político de dictaduras e insurrecciones, eran Costa Rica, Colombia y Venezuela. Ahora Venezuela, que ha padecido el autoritarismo del Presidente Hugo Chávez Frías, pondrá a prueba nuevamente su ya frágil democracia constitucional.


En la obra The Calculus of Consent (1962) James M. Buchanan y Gordon Tullock argumentaron con razones de peso que la organización democrática es ante todo una arquitectura de reglas que se desprenden del diseño constitucional que se da a sí mismo el “pueblo”, o bien como dicen los autores los requerimientos “constitucionales” indispensables para la creación de un orden democrático. Así, el próximo 10 de enero, día fijado para la juramentación de Presidente electo de la República Bolivariana de Venezuela , será un día clave para observar los alcances del autoritarismo del chavismo en caso de violar los requerimientos indispensables de la democracia constitucional venezolana.


Como bien observa José Ignacio Hernández, en una brillante e inteligente interpretación del espíritu de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, lo que sigue en caso de ausencia temporal del “nuevo” presidente electo, el comandante Hugo Chávez, es que el Presidente de la Asamblea Nacional asuma de manera temporal las funciones de Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ¿será este el escenario previsible para el próximo 10 de enero? la caja de Pandora de la historia tiene sus sorpresas.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Herbert A. Simón y Jorge Luis Borges: los laberintos de la "razón"


Fotografía: Herbert A. Simon

El notable politólogo Herbert A. Simon es una Ave Raris en el mundo académico de las ciencias sociales. Si bien es cierto que su fomación profesional original fue en ciencia política, su genialidad abarcó amplios campos del conocimiento como la  filosofía, la lógica, la biología, la sociología, la psicología cognitiva, la administración, ingeniería e inteligencia artificial. La fe en la ciencia hizo concebir a Simon un modelo de "hombre administrativo" que se rige, a manera de las computadoras, como un procesador que toma las decisiones "satisfactorias" que le demanda la complejidad del mundo de la administración, tanto pública como privada.

Herbert A. Simon pensaba que cuando el hombre se enfrenta a eventos singulares en donde tiene que tomar decisiones, actúa de acuerdo con el "programa" que lleva en su cerebro, orientándose en los laberintos del mundo. Justamente Simon concebía los laberintos como en el mundo imaginario de Jorge Luis Borges, un mundo literario invadido por los laberintos, espejos, el Otro, Spinoza, Leibniz, sonetos, bibliotecas, obsesiones que a mi parecer tienen las finas líneas de la geometría. El meticuloso Herbert A. Simon admiró tanto la obra de Borges que se atrevió a realizarle una entrevista a tan célebre personalidad literaria, sobre este encuentro Vicente Battista nos ha dejado un memorable recuento en Los senderos de Borges. Simon no encontró el modelo que pensaba estaba detrás de las narraciones de Borges, pero encontró a un hacedor de historias, ¿Borges recordaría este encuentro feliz con Simon?.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sobre Timothy Garton Ash

Imagen: Torre de Babel de Pieter Bruegel


El historiador de la “historia del presente” Timothy Garton Ash ha publicado en el New York Review of Books un interesante ensayo sobre la libertad y la diversidad en las sociedades actuales. En polémica con el multiculturalismo Garton Ash argumenta en clave liberal un pentagrama de virtudes para la libertad en la diversidad: inclusión, claridad, consistencia, firmeza y liberalidad. Garton Ash escribe desde las esferas de la teoría política y la historia del presente. (Una lectura encontrada en el blog de Jesus Silva-Herzog Márquez).


miércoles, 17 de octubre de 2012

Cuba, la ley de migración y el gran exiliado

El poeta Derek Walkott llamó al gran escritor y periodista cubano Guillermo Cabrera Infante “el gran exiliado”. En su ensayo Cabrera Infante: el gran exiliado, Walkott nos recuerda que Cabrera Infante sale de la Isla el 3 de octubre de 1965 rumbo a Bélgica. Los recuerdos londinenses de Cabrera Infante es el de una Habana que evoca los colores, la música, la literatura, el clima de un tiempo presente en una memoria remota, recuerdos propios de un exiliado.


En estos días nos enteramos que la tiranía política de los Castro han reformado su Ley de Migración, que data de 1976. Para dar el visto bueno a los cubanos que podrán entrar o salir de la isla, el artículo 23 de esta Ley de Migración reformada, por ejemplo dice: “Los ciudadanos cubanos residentes en el territorio nacional no pueden obtener pasaporte corriente mientras se encuentran comprendidos en alguno de los supuestos siguientes:… d). Cuando razones de Defensa y Seguridad Nacional así lo aconsejen… f). Carecer de la autorización establecida, en virtud de las normas dirigidas a preservar la fuerza de trabajo calificada para el desarrollo económico, social y científico-técnico del país, así como para la seguridad y protección de la información oficial…” con los enunciados de estos incisos de la “nueva” Ley de Migración cubana uno pensaría más en los téntaculos de esta caduca tiranía, que de una liberalización migratoria. Lo más seguro que si viviera Cabrera Infante se le negaría la entrada a su país por “razones de Defensa y Seguridad Nacional”.

lunes, 15 de octubre de 2012

La disciplina partidaria en México: un recuento teórico


La disciplina partidaria en México: un recuento teórico.*

Noé Hernández Cortez**

Resumen
El objetivo del presente trabajo es trazar en sus líneas generales el estudio de la variable disciplina partidaria en los regímenes presidencialistas latinoamericanos, para posteriormente realizar una revisión sobre los avances teóricos en esta línea de investigación en México. La variable institucional disciplina partidaria permite explicar en gran medida los poderes partidarios que tiene el presidente mexicano en el entorno de un gobierno dividido para fijar su propia agenda legislativa. He ahí la importancia de la disciplina partidaria para conocer las consecuencias que tienen en la aplicación de la política de gobierno por parte del ejecutivo.

Palabras claves: México, disciplina partidaria, Sistemas Políticos, Presidencialismo, Parlamentarismo

Génesis del debate en América Latina
El debate en el cual se contextualiza nuestra investigación es una vertiente teórica que surge a partir de que Latinoamérica abandona los autoritarismos populistas y dictatoriales para dar paso al nacimiento o renacimiento del ejercicio democrático. Una vez que Latinoamérica ve despejado el “tiempo nublado” -como le llamó Octavio Paz a esta época de autoritarismos en la década de los 70’- ahora América Latina mira su horizonte hacia la consolidación de la democracia en sistemas presidencialistas de gobierno, teniendo en frente riesgos y oportunidades  a causa de las dificultades que presenta el diseño institucional presidencial para las funciones de la gobernabilidad.


En este contexto histórico surge el debate académico sobre el tema Presidencialismo versus Parlamentarismo. Como sabemos dicho tema lo puso en la mesa de debate en los círculos académicos latinoamericanos Juan J. Linz  a partir de su estudio sobre la exitosa transición a la democracia en España. El argumento general de Linz es el siguiente: desde la lógica del diseño institucional el sistema parlamentario genera estabilidad política, por el contrario el sistema presidencialista   genera inestabilidad política, para ahondar en este argumento ver el caso de estudio que nos presenta Linz para Latinoamérica, el proceso de inestabilidad política que presentó Chile para dar origen a la dictadura de Augusto Pinochet, desembocando en el quebrantó de su democracia.


Juan J. Linz ha estudiado la polarización entre las fuerzas políticas en los congresos de sistemas presidencialistas, en los cuales los juegos estratégicos de los actores políticos es de suma cero, bajo esta lógica el congreso entra en una parálisis legislativa dejando solo al ejecutivo en los problemas más apremiantes para la toma de decisiones en las políticas públicas. En este contexto, argumenta Linz que el sistema presidencialista es más propenso a generar gobiernos divididos, en este entorno los partidos políticos no tienen incentivos para cooperar con el ejecutivo, lo que pone en peligro a la democracia misma pues genera inestabilidad política. Linz, ante estos eventos políticos en los sistemas presidencialistas, propone como solución de diseño institucional las virtudes del parlamentarismo.


Existen otros estudios clásicos como los de Matthew Shugart y John Carey (1997), que si bien no consideran como alternativa al parlamentarismo si abren la línea de investigación hacia el rediseño institucional del presidencialismo desde la óptica del diseño constitucional, el sistema electoral y el sistema de partidos. Estos autores consideran que si se introducen al sistema presidencialista: 1).Un sistema de mayoría simple para la elección del presidente, sin segunda vuelta; 2). Representación proporcional con distritos de baja magnitud para contrarrestar la división al interior del sistema de partidos; se logrará un gobierno unificado.


En resumen Juan J. Linz (1971) considera que la inestabilidad política que generan los sistemas presidencialistas en Latinoamérica es debido a su diseño constitucional. Por otra parte, Matthew Shugart y John Carey (1997) consideran que hay que buscar salidas a la inestabilidad política de los sistemas presidencialista a partir de reformas desde el propio sistema.

El contexto mexicano
Debido a este debate iniciado por Juan J. Linz se empezaron a investigar los temas de  gobernabilidad, la relación entre poderes, las limitaciones del poder Ejecutivo, las funciones de los congresos en los regímenes presidencialistas  y el sistema de partidos en Latinoamérica.


En 1996 un joven politólogo mexicano (Lujambio: 1996) reúne a un conjunto de investigadores y publican un libro con el título de Poder Legislativo. Gobiernos Divididos en la Federación Mexicana, [1] obra que pone en la mesa de discusión una serie de temas concernientes a los congresos locales en México. Más tarde, el propio Alonso Lujambio (2000) en colaboración con Horacio Vives Segl publica un libro en donde madura sus ideas sobre el gobierno dividido, pero ahora desde una perspectiva de la historia reciente de México, nos referimos al libro El Poder Compartido. Un ensayo sobre la democratización mexicana. Es en este texto en donde en una visión de conjunto Lujambio cuenta la historia de cómo empezó a compartirse el poder entre los partidos políticos desde la base de la pirámide estatal, es decir, desde el municipio, pasando por los gobiernos estatales hasta llegar a la cúspide de los poderes federales. De acuerdo con Lujambio 1974 es el año axial en donde algunas reformas estatales -en total en 17 estados de la federación- dan cabida al sistema electoral mixto introduciendo la figura de  diputados de partido. Estas reformas estatales entre febrero de 1974 y agosto de 1977  abrieron el camino a la pluralidad política que empezaba a manifestarse tímidamente en los congresos locales. [2] Esta misma pluralidad política llegó a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión en 1997, por primera vez el partido del Ejecutivo perdía la mayoría absoluta, es decir, el 50% más uno de los curules.


Con la alternancia política en el poder ejecutivo en el 2000, el Poder Legislativo empezó a jugar un papel cada vez más importante, actuando como contrapeso del poder Ejecutivo. [3]  El juego político que empezó a desempeñar el Legislativo ya no era solo pasivo, sino que se convirtió en un factor decisivo para la gobernabilidad en México. Esta relevancia del Legislativo –como lo explicamos líneas arriba- ha sido ya tratada por algunos estudiosos desde distintos enfoques, en particular nuestro trabajo de investigación aquí presentado se inserta en el tema de la disciplina partidaria en el Legislativo.


Algunas definiciones
Hay distintas definiciones sobre la disciplina partidaria, enumeraremos primero algunas definiciones para posteriormente en el siguiente apartado señalar el estado del arte desde donde se debate nuestro tema de indagación. Una primera aproximación la encontramos en el pensador Giovanni Sartori (1996:205-210), quien desarrolla el tema afirmando que la votación disciplinada entre los partidos es más fundamental para los sistemas parlamentarios que para los sistemas presidenciales. Amparo Casar (2000)  la define así: “en rigor, el término disciplina se refiere al acatamiento de los legisladores de la línea dictada por el líder del partido o de la fracción parlamentaria”. Por otra parte para Daniela Giannetti y Michel Laver (2005:2) la disciplina partidaria es “resultado de los juegos estratégicos al interior de los partidos políticos, en los cuales los legisladores como miembros del partido responden a las recompensas o castigos determinados por el régimen de toma de decisiones, sin importar si apoyó esa decisión”. Para los objetivos de nuestro estudio hemos elaborado una definición de estos tres últimos autores, en síntesis la disciplina partidaria “es el acatamiento de los legisladores –motivada por las recompensas o castigos- en la línea dictada por el líder del partido o de la fracción parlamentaria, sin importar si apoyaron individualmente esa decisión”.


La disciplina partidaria en México: perspectivas teóricas.
La literatura sobre los estudios de la disciplina partidaria en México es muy reciente. No obstante la riqueza conceptual es impresionante. En la investigación de Everardo Rodrigo Díaz Gómez se cita una hipótesis interesante en este campo formulada por Alonso Lujambio. Dicha hipótesis señala que “en un sistema de mayoría simple para la elección presidencial (sin segunda vuelta) y con un sistema de partidos que presenta un formato de fragmentación moderada, puede esperarse que los partidos de oposición no quieran cooperar con el partido del presidente, debido a que en su estrategia de corto plazo priorizan la probabilidad de una victoria próxima en la competencia electoral”.(2006: 48) Para poner a prueba sus supuestos, como indica Díaz Gómez, Lujambio estudió 138 votaciones en el pleno legislativo de la 57 Legislatura de la Cámara de Diputados, confirmando así sus supuestos.


María Amparo Casar en su estudio titulado El proceso de negociación presupuestal en el primer gobierno sin mayoría: un estudio de caso analiza el andamiaje normativo en que se da el proceso de negociación del presupuesto del primer gobierno sin mayoría (1997), en particular estudia la importancia que cobra el ejecutivo en esta negociación con el ejecutivo. Es un trabajo que permite conocer la metodología para investigar el trabajo legislativo desde una perspectiva cuantitativa.


Benito Nacif (2002) explica el fenómeno de la disciplina partidista en México a través del modelo de Principal-Agente. [4] Para Nacif existen cuatro factores que determinan la disciplina parlamentaria, a saber: a) los líderes de los partidos nacionales, b) los legisladores son agentes de los dirigentes nacionales de los partidos. Por otra parte, los líderes de las fracciones parlamentarias actúan como monitores. C) El gobierno interno de los congresos da a los líderes de los grupos parlamentarios instrumentos para premiar y castigar. D) Clausula de no reelección provoca que los legisladores dependan de los dirigentes nacionales, recordemos que en México cierta parte de candidatos a ocupar asientos en el legislativo se da por medio de listas cerradas, dándole un alto grado de control al dirigente nacional del partido sobre los legisladores.


En el seminario El Gobierno Dividido en México: Riesgos y Oportunidades celebrado el 6 y 7 de mayo del 2002, Luis Carlos Ugalde presentó su trabajo La disciplina Partidista en México, en donde expone de manera parsimoniosa el problema. Lo interesante de este trabajo es que define con precisión algunos determinantes que condicionan la disciplina partidaria, a saber: a) reglas electorales, b) reglas internas del Congreso c) estatutos de los partidos d) reglas informales de gobernadores. El punto d) es interesante porque toca las reglas informales de los gobernadores, cuando la mayoría de los estudios se centra exclusivamente en las reglas formales que determinan la disciplina partidaria.


Desde una perspectiva cuantitativa Weldon (2006) realizó estudios empíricos sobre la disciplina partidaria en la Cámara de Diputados entre los años de 1998 y el 2002. Aquí explicaremos su índice de medición para contrastarlo con el índice de Rice.


Para medir el grado de disciplina partidista de los legisladores existen indicadores que dan cuenta de ello, a partir del análisis de la orientación del voto de los legisladores en el pleno por parte de los legisladores, este comportamiento se mide por la cooperación o no cooperación por parte de los legisladores hacia su partido político.


El índice de Rice (Ugalde, 2002:2) “es un indicador de disciplina partidaria que se calcula a través de la diferencia del porcentaje mayoritario y el porcentaje minoritario del voto de una fracción parlamentaria. Puede tomar valores de 0 a 1, donde los valores cercanos a cero denotan una baja disciplina partidaria y los cercanos a 1 una alta disciplina”. Su fórmula es:

Rice= (por cientoSI – por cientoNO).

El índice Heller y Weldon, Pérez Vega (2006:155) “mide el máximo de los votos a favor, abstenciones y en contra, dividido entre el número total de diputados del partido que votan. Los miembros que no votan son excluidos del análisis. De acuerdo con Heller y Weldon, este índice es generalmente más alto que el índice Rice, ya que mide la proporción más alta en lugar de la diferencia entre proporciones. El indicador toma valores de 33.3 a 100. En el primer caso, un partido se divide uniformemente entre los miembros que votan a favor, en contra y abstención. En el segundo caso, todos los miembros votan en el mismo sentido”. La fórmula que expresa lo anterior es:

I=max (por cientoSI, por cientoABS, por cientoNO)

Con respecto al trabajo presentado por Weldon (2006) su argumento sobre lo significativo que es introducir la variable abstencionismo para medir la disciplina partidaria en la Cámara de Diputados, refleja una lectura más cercana a la actitud del legislador mexicano, por tal razón consideramos que el método de Heller y Weldon es el que mejor explica la disciplina partidista en México.


En su trabajo Desempeño legislativo y disciplina partidista en México: la Cámara de Diputados, 2000-2003, publicado por la revista CONfines en 2006, Everardo Rodrigo Díaz Gómez  trabaja cuatro hipótesis a partir de la revisión temática de la literatura especializada , la virtud de este texto es que expone en unas cuantas líneas el estado del arte en esta línea de investigación. Su objeto de estudio es la 58 legislatura (2000-2003) de la Cámara de Diputados. Esta misma Legislatura fue estudiada por Moisés Pérez Vega (2006) en su tesis de maestría titulada Las fuentes institucionales de la disciplina partidaria en México. La LVIII Legislatura de la Cámara de Diputados (2000-2003) y por María de los Ángeles Mascott Sánchez en su estudio titulado Disciplina partidista en México: el voto dividido de las fracciones parlamentarias durante las LVII, LVIII y LIX Legislaturas dicho trabajo fue publicado en 2006. Es preciso resaltar que el trabajo más reciente en este campo es el de Everardo Díaz Gómez como también lo señala María de los Ángeles Mascott [5], por otra parte, obsérvese que las pocas investigaciones existentes en esta línea de investigación tiene como objeto de estudio en particular a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.


Es pertinente llamar la atención que en los Congresos Locales es difícil medir la disciplina partidaria, pues, se requiere que la legislatura registre las votaciones nominales para poder medir la orientación del voto de los legisladores. Me parece que existen dos razones por el cual la mayor parte de las legislaturas locales no registran sus votaciones nominales: 1) una es de orden histórico, que consiste en la falta de tradición en las instituciones gubernamentales de tomar registro puntual del trabajo del quehacer público; y 2). La falta de transparencia legislativa por parte de los congresos locales.

Conclusiones
Como hemos repasado en este artículo la importancia de la disciplina partidaria en el formato presidencialista mexicano, radica en saber que tanto apoyo tiene el Presidente por parte de su partido que no es mayoría en el Congreso, y las implicaciones para la gobernabilidad que conlleva esta situación de gobierno dividido.


Por último, queremos llamar la atención que la medición de la disciplina partidaria en México es muy reciente -1997-, apenas 10 años, cuando en las democracias occidentales como lo es Estados Unidos el estudio de la disciplina partidaria con rigor metodológico proviene desde las primeras décadas del siglo XX. La ausencia del registro de la votaciones es signo de preocupación si lo relacionamos con la transparencia legislativa y de representación lo que nos lleva a preguntarnos porqué no sabemos nada de las votaciones nominales en la mayor parte de los congresos locales. He ahí el sentido crítico que reviste pensar la lógica de la disciplina partidaria y sus implicaciones políticas.

Bibliografía

Daniela Gianetti y Michael Laver (2005), Party cohesion, party factions and legislative party discipline in Italy. Joint Workshop Sessions of the European Consortium for Political, Granada, España.
Díaz Gómez, Everardo Rodrigo (2006), “Desempeño legislativo y disciplina partidista en México: la Cámara de Diputados, 2000-2003” en Confines, México.
Díaz Rebolledo, Jerónimo (2005), “Los determinantes de la indisciplina partidaria. Apuntes sobre la conexión electoral en el Congreso mexicano, 2000-2003”,  en  Política y Gobierno, México.
Lujambio, Alonso (2001), El Poder Compartido. Un ensayo sobre la democratización mexicana. Océano, México.
Lujambio, Alonso (1996), Poder Legislativo. Gobiernos Divididos en la Federación Mexicana.UAM-IFE-Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública. México.
Meyer, Lorenzo (2004), Liberalismo Autoritario. Las contradicciones del sistema político mexicano. Océano, México.
Mascott Sánchez, María de los Ángeles (2006), Disciplina partidista en México: el voto dividido de las fracciones parlamentarias durante las LVII, LVIII y LIX Legislaturas. México, CESOP, México.
Paz, Octavio (2001), Sueño en libertad. Escritos Políticos. (Selección y prólogo de Yvon Grenier).Seix Barral. México.
Pérez Vega, Moisés (2006), Las Fuentes institucionales de la disciplina partidaria en México. La LVIII Legislatura de la Cámara de Diputados (2000-2003). Instituto Electoral del Estado de Jalisco, Guadalajara.
Sartori, Giovanni (1996). Ingeniería Constitucional Comparada. Una investigación de estructuras, incentivos y resultados, Fondo de Cultura Económica, México.
Scott Mainwaring y Timothy R. Scully. Building democratic institutions. Party Systems in Latin America. Stanford University Press, Stanford 1995.
Shugart, Matthew Soberg y Stephan Haggard. “Institutions and Public Policy in Presidential Systems.” Presidents Parliaments and Policy. Editado por Stephan Haggard y Mathew D. McCubbins. Cambridge, Cambridge University Press, 2001.
Hurtado, Javier (2001), El Sistema Presidencial Mexicano. Evolución y Perspectivas. México, Fondo de Cultura Económica.
Soberg Shugart, Mathew y Scott Mainwaring. “Presidentialism and Democracy in Latin America: Rethinking the terms of the Debate”, en Scott Mainwaring and Mathew Soberg Shugart, Presidentialism and Democracy in Latin America, Cambridge, Cambridge University Press. 1997.
Ugalde, Luis Carlos (2002), La Disciplina Partidista en México. México, CIDE.
Weldon, Jeffrey A. (2002), “Disciplina Partidista en la Cámara de Diputados” trabajo presentado en el seminario El Gobierno Dividido en México: Riesgos y Oportunidades, IBERGOP-CIDE, México.


*El presente ensayo fue realizado como parte de mi tesis de maestría en Sociología Política en el Departamento de Sociología y Economía en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Una versión del presente ensayo fue publicada en la revista de Ciencia Política y Administración Pública Análisis Social de la Universidad Iberoamericana Campus Puebla en el número 8 del 2008.


**Noé Hernández Cortez es Doctor de Investigación en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, Sede México. E-mail: noe.hernandez@flacso.edu.mx


[1]Alonso Lujambio expone aquí un argumento sugerente que es fuente de inspiración de este ensayo: “…Sin despreciar los avances que estas contribuciones han significado para la literatura sobre el tema, lo cierto es que han ignorado sistemáticamente formularse la otra pregunta. Es decir, ante la extraordinaria ocurrencia de gobiernos divididos en las democracias presidenciales, la literatura enfatiza sin embargo cómo evitarlos, y no cómo enfrentarlos exitosamente” (1996:12). Con respecto a este punto Javier Hurtado matiza este argumento esgrimiendo: “Siendo los Gobiernos Divididos una suerte de consecuencia inevitable del desarrollo de la democracia, de la política de partidos y del escrupuloso apego a las características que le han dado especificidad a los sistemas presidenciales, el quid del asunto –coincidiendo con Lujambio– no es cómo evitarlos sino cómo ‘enfrentarlos exitosamente’. Sin embargo, creo que a simple vista resulta más recomendable tratar de evitarlos que enfrentarlos, en una justa de la que se puede salir derrotado si no se cuenta con todos los dispositivos de diseño legal e institucional para salir airoso del trance” (2001:64).

[2]Alonso Lujambio pone el acento en la importancia y limitaciones de la introducción de la reforma en las constituciones locales de la figura de ‘diputados de partido’: “…17 estados de la federación introdujeron entre febrero de 1974 y agosto de 1977 (la reforma política de 1977 es del 6 de diciembre) la figura de ‘diputados de partido’ en sus legislaciones. Aunque el primer estado en poner en marcha la reforma fue Sinaloa (en su XLVIII Legislatura, 1974-1977), fue en el Estado de México, fechada el 25 de enero de 1974, insiste –al igual que la reforma de 1962– en que la intención no es que los partidos compartan el poder de decisión en el congreso, sino permitir, nada más ‘la participación de las minorías’…” (2000: 46).

[3] En una interpretación de crítica histórica Lorenzo Meyer describe con certeza el autoritarismo del PRI en la lógica del Antiguo Régimen: “El PRI, como todo partido autoritario, no es una organización cuyos componentes se distingan por ser fieles a una ideología en particular, sino fieles a una mentalidad: el principio de sumisión incondicional a la línea fijada por el superior, cualquiera que ésta y éste sean. Y en el universo priísta, el superior es aquel que controla los recursos del gobierno y del Estado mismo, pues éstos son los recursos que alimentan al aparato priísta en general y, en diferentes grados, a cada uno de sus miembros en particular” (2004:112).

[4] Luis Carlos Ugalde en una nota al pie de página argumenta su desacuerdo con el modelo de Principal-Agente de Benito Nacif, al respecto escribe: “Benito Nacif usa un formato de modelo principal-agente para analizar la relación entre los partidos nacionales y sus congresistas en las cámaras. En mi opinión, esa conceptualización es incorrecta porque lo que se observa es que los congresistas son agentes de su líder parlamentario, más que del presidente de su partido a nivel nacional” (2002:9). A mi parecer esta crítica cuestiona el origen de donde emana el poder del Principal, pero no descarta del todo el interesante enfoque de Principal-Agente de Benito Nacif, quien introduce esta manera sugerente de mirar el mismo problema.

[5] Con respecto al trabajo de Everardo Díaz Gómez, la investigadora María de los Ángeles Mascott Sánchez comenta el trabajo del autor en los siguientes términos: “El trabajo más reciente sobre la disciplina partidista en México es el de Everardo Díaz Gómez, quién analiza el voto de los diputados durante la LVIII Legislatura. Su análisis se basa en cinco indicadores: tasa de aprobación de proyectos, índice Rice, índice Jones, índice Jones modificado e índice de cohesión legislativa. Para el autor, la combinación de estos indicadores permite capturar el significado completo de la indisciplina partidista, porque incorpora indicadores de ‘disenso fuerte’, que se manifiesta como votos en contra de la mayoría, y ‘disenso suave’, expresado en abstenciones y ausencias”. Y la autora agrega a nota de pie de página: “Este trabajo se publicó de manera posterior a la redacción inicial de este documento, pero llega a conclusiones similares a las aquí planteadas originalmente”.







lunes, 1 de octubre de 2012

Eric Hobsbawm, 1917-2012


Fotografía: Eric Hobsbawm


Noé Hernández Cortez*


Ha muerto el gran historiador marxista Eric Hobsbawm. Recuerdo mi primer encuentro con la obra de Eric Hobsbawm en un curso que impartí años atrás a estudiantes de preparatoria abierta titulado Historia Moderna de Occidente. Este curso diseñado por el Tecnológico de Monterrey ponía a disposición de los estudiantes una visión histórica inspirada en la obra The Age of Revolution 1789-1848de Eric Hobsbawm. Las clases matutinas eran un alegre encuentro en el salón de clase discutiendo a un autor marxista lejano por la geografía, pero cercano en los tiempos que se vivían, pues a principios de la década de los noventa, éramos testigos del derrumbe del bloque comunista de la URSS y de la Europa del Este, así como el surgimiento de los nacionalismos en Europa. En México, teníamos la organización de una izquierda partidista que cuestionaba duramente el poder hegemónico del PRI.


En The Age of Revolution 1789-1848 Eric Hobsbawm traza con la belleza de su prosa las dos grandes revoluciones de Europa: la Revolución Francesa de 1789 y la Revolución Industrial. El propio historiador marxista nos advierte en el prefacio de esta obra que estudia las “transformaciones” históricas de Europa en el período de 1789-1848. Después de la caída del Muro de Berlín, Hobsbawm seguía creyendo que el marxismo era un método crítico para entender la realidad social, pero no a partir de vagas “teorías marxistas” –que padecí cuando estudié historia-, como se ejerció en gran parte de América Latina, sino más bien a través de la investigación histórica, esto es, del conocimiento empírico. En México, la revista Letras Libres le dedicó páginas a su obra, pienso en el ensayo del historiador liberal Enrique Krauze titulado Un marxista legendario, Krauze nos dice de Hobsbawm: “Hobsbawm, en suma, no se hizo marxista por una moda pasajera, un contagio generacional o una mera conveniencia académica. El marxismo para él fue –sigue siendo– su verdad revelada y su tierra prometida.” El propio Eric Hobsbawm escribió en Letras Libres, aquí destaco su ensayo Después del siglo XX: un mundo en transición, unas líneas que se aproximan a las ideas de otro gran pensador, me refiero al economista y sociólogo Kenneth Boulding**, nos dice Hobsbawm:



“La primera concierne a la explotación de recursos cuyo abastecimiento es naturalmente limitado. Esto incluye no sólo las fuentes de energía fósil de las cuales la industria ha dependido desde el siglo XIX –carbón, petróleo, gas– sino de los más antiguos fundadores de nuestra civilización, a saber: agricultura, pesca y bosques. Estas limitaciones naturales o son absolutas dada la magnitud de las reservas geológicas y de tierras cultivables, o relativas cuando la demanda excede la capacidad de estos recursos para su propia renovación, como la excesiva explotación pesquera y de bosques. Cerca del final del siglo XX el mundo no se había aproximado aún al límite absoluto de las fuentes de energía, ni a un incremento sustancial en la productividad agrícola y las extensiones cultivables, aunque el ritmo de incorporación de nuevas tierras aflojó durante la segunda mitad del siglo. Los rendimientos por hectárea de trigo, arroz y maíz subieron a más del doble entre 1960 y 1990. Sin embargo, los bosques fueron seriamente amenazados” (Letras Libres, julio 2008).



Al igual que Kenneth Boulding, Eric Hobsbawm nos habla de los excesos del mundo capitalista, si bien ya no son sólo las pugnas ideológico-políticas los grandes temas de nuestro tiempo, ahora también incluye el tema de la explotación de los recursos naturales y el deterioro del medio ambiente, la singularidad sobre estos temas radica en la mirada de la historia a través de la lente marxista de Eric Hobsbawm.

Ciudad de México, a 1 de octubre de 2012.


DOCUMENTO DEL POST: Eric Hobsbawm, 1917-2012.
 
 

*Noé Hernández Cortez es Doctor de Investigación en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, Sede México. E-mail: noe.hernandez@flacso.edu.mx; noe.hernandezcortez@gmail.com

** Me he acercado a la obra del economista, sociólogo, filósofo y poeta Kenneth Boulding gracias a un amigo ecuatoriano, quien me ha recordado el olvido en que se tiene a este heterodoxo pensador en el estudio de la Economía.

martes, 11 de septiembre de 2012

Christopher Domínguez Michael, el ensayista político


Fotografía: Milenio

Noé Hernández Cortez*

Para mí Christopher Domínguez Michael pertenece a la tradición de los ensayistas políticos mexicanos, y creo como bien observó en su momento el poeta Aurelio Asiain que Domínguez Michael tiene la vocación de un historiador de las ideas, lugar que me atrevería a decir se ha ganado a pulso con su obra publicada. Un ensayista no tiene ideas fijas y definitivas, explora y descubre nuevos territorios de interrogaciones, en ese sentido Domínguez Michael ha explorado los intricados caminos de nuestra incipiente y frágil democracia mexicana, como bien lo ha trazado en su último ensayo político El horror a la restauración (Letras Libres, núm. 164, 2012).

Domínguez Michael no se ha asumido como un historiador profesional, ante todo defiende su vocación de crítico literario, si él compara en El horror a la restauración al PRI de nuestros días con la Francia de la Restauración nos presenta argumentos históricos suficientes para que el ensayista, haciendo uso de la analogía histórica, nos presente un modelo político de la restauración política para "comprender" el regreso del PRI al poder. Octavio Paz en Hora cumplida (1929-1985) escribe la siguiente analogía histórica: “Mi comparación entre el emperador Augusto y el general Calles parece traída por los cabellos…Pero mi comparación entre el romano y el sonorense no es enteramente caprichosa. Como Augusto después de tantos años de guerras civiles y del asesinato de Julio César, el general Calles, tras la muerte violenta del caudillo Obregón, buscó una solución que fuese aun tiempo política e institucional…” (Vuelta, núm. 103,1985). Aquí Paz, al igual que Domínguez, hace uso de la analogía histórica para articular su discurso de reflexión política sobre la naturaleza compleja del PRI, Paz y Domínguez no escriben como historiadores profesionales, sino más bien como los ensayistas políticos que son.

En ese sentido, no es casual que el historiador británico David Brading le haya dedicado las siguientes líneas a la obra de Domínguez Michael, en específico de su libro Vida de Fray Servando: “…Hoy, finalmente, en Vida de Fray Servando, de Christopher Domínguez Michael, contamos con un retrato plenamente logrado, majestuoso, de este hombre extraordinario. Este logro resulta por demás sorprendente si consideramos lo exigua que es la tradición biográfica mexicana. No obstante, encontramos aquí un recuento sustancial de ‘vida y época’, acompañado de todo el atavío de un estudio académico, es decir, numerosas notas, una cronología, bibliografía útil y un índice. Al parecer, Domínguez Michael ha leído cada palabra publicada por Mier y prácticamente todo artículo y todo libro que se ha escrito sobre el padre. Pero esta erudición esforzada no ha oscurecido la habilidad literaria de Domínguez Michael, y el resultado es una evocación brillante de uno de los mexicanos más fascinantes que han agraciado jamás esta tierra. La narrativa es tan absorbente, y las escenas que se presentan son tan diversas y se encuentran tan ricamente coloreadas, que me mantuvieron fascinado durante buena parte de los tres días que le dediqué a la obra.”(Letras Libres, junio, 2005).

Tocqueville observó en La democracia en América que justamente la fuerza de la democracia radicaba en las distintas voces provenientes de la sociedad civil, así la voz de Domínguez Michael es una voz más -de la cual por supuesto podemos disentir o simpatizar- en nuestra incipiente democracia, y lo más significativo para mí es que es una voz que proviene de una lectura de la historia para insertarse de manera inteligente en lo que hoy llamamos análisis político. Si cierta izquierda mexicana denuesta la reflexión política de Domínguez Michael es porque está encerrada en ideas fijas y definitivas, algo ajeno por su supuesto al crítico literario Domínguez Michael.


Ciudad de México, a 11 de septiembre de 2012



* Noé Hernández Cortez es Doctor de Investigación en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política por FLACSO, Sede México. E-mail: noe.hernandez@flacso.edu.mx; noe.hernandezcortez@gmail.com.



miércoles, 4 de julio de 2012

Vincent Ostrom, 1919-2012


Fotografía: Elinor y Vincent Ostrom

Se ha apagado la vida de Vincent Ostrom, uno de los intelectuales más llamativos del siglo XX y parte del  siglo XXI. Vincent Ostrom pertenece a una parentela intelectual que concibe la acción humana en sus múltiples facetas, no solamente  como un “homo economicus” como suele pensar la escuela neoclásica de economía. La inspiración para construir una idea múltiple de las facetas humanas Vincent Ostrom las encontró en las tradiciones de pensadores como Thorstein Veblen, Mises, Knight y Hayek críticos del hombre económico y cuya tradición de pensamiento la encontramos en David Hume, Adam Smith y Max Weber. Estos trazos de la tradición intelectual de Vincent Ostrom se encuentran en el brillante trabajo de Peter J. Boettke y Christopher J. Coyne.


Ostrom analizó con atención las formas de organización entre los hombres, las relaciones humanas para la estabilidad del orden social. La comprensión de como los hombres se organizan para autogobernarse Ostrom la encontró en la “ciencia y el arte de las asociaciones” de Alexis de Tocqueville. En una entrevista concedida a Paul Aligica, Ostrom también nos narra su pasión sobre el mundo de las ideas y el lenguaje, los hombres comparten creencias y símbolos culturales gracias al lenguaje. En sus trabajos de filosofía política encontramos como el lenguaje es de vital importancia para entender las ideas que encierra un texto. La mirada de Ostrom va más allá de los cálculos estadísticos para hablarnos de los arreglos institucionales arraigados en contextos históricos, el lenguaje de los textos y las organizaciones, las múltiples facetas del hombre tanto en sus creencias como en sus motivaciones, la precisión de las palabras en un texto político o filosófico, por estos motivos Richard M. Ebeling lo despidió como el filósofo de la libertad.


Ciudad de México, 4 de julio de 2012


POST EN DOCUMENTO: Vincent Ostrom, 1919_2012.

martes, 3 de julio de 2012

El triunfo del PRI: el regreso de las prácticas autoritarias

Fotografía: José López Portillo.


Al escuchar por la noche del domingo 1 de julio, en la estridente voz de quien lo anunciaba, la llegada al CEN del PRI del candidato Enrique Peña Nieto, vino a mi mente el tufillo del tono de voz de los momentos estelares de la Hora Nacional, que se escuchaba en cadena nacional por la radio los días domingos, en la edad de oro autoritaria del PRI. El PRI es un partido que nunca hizo una reflexión pública sobre su pasado autoritario, que en sus prácticas políticas aún prevalecen. Al igual que en Rusia con Vladimir Putin, legado del viejo Partido Comunista, el electorado en México ha optado por el PRI con un legado autoritario, que con mirada histórica no se debe pasar por alto, por más que insistan nuestros opinadores, amantes de las encuestas que fuera de contexto histórico no nos dicen nada, solo repetir cifras, el vacío de los números.



Fotografía: Enrique Peña Nieto


Las viejas prácticas corporativas del PRI y sus rituales aún persisten, para entender su regreso al poder habría que atender a su discurso y rituales canónicos de esta vieja estirpe autoritaria. No es suficiente el juego democrático de las elecciones, si bien es cierto es un significativo avance, es necesario escudriñar en las prácticas políticas y en lo que Max Weber llamó en la legitimidad del poder político. Siguiendo a  Andreas Schedler en contextos como el mexicano existen prácticas propias del autoritarismo electoral. No desestimo el pluralismo del poder político de un congreso dividido, un tribunal de justicia con independencia o la instalación de  organismos autónomos como contrapesos, lo que es evidente que un retorno del PRI es la reactivación de viejas prácticas clientelares y corruptas.



Una clientela regional en donde el líder sindical -piénsese en el sindicato petrolero como botón de muestra- es a la vez el líder del PRI regional, después escala a la presidencia municipal, más tarde a una diputación o secretaría estatal, para proyectarse en el futuro a una diputación o senaduría federal dejando tras de sí una estela de clientela obediente. Recuerdo que me comentaba una persona que tenía que ir muy temprano a la casa del líder sindical petrolero priista para solicitar renovación de contrato en PEMEX. Otro trabajador de PEMEX  me comentaba que tenía que hacer limpieza en la casa del líder petrolero como “servicio social” a la comunidad. Estas son las viejas prácticas, que si bien no habían muerto, ahora resucitan con la elección de Enrique Peña Nieto. Lo que sigue es seguir ejerciendo la crítica contra un partido que representa el pasado autoritario de México, este pasado autoritario  no se puede ignorar como bien lo ha argumentado el historiador Lorenzo Meyer.


Ciudad de México, a 3 de julio de 2012




miércoles, 2 de mayo de 2012

La ineficacia del mercado por el control de precios en Venezuela

The New York Times publica un interesante artículo titulado With Venezuelan Food Shortages, Some Blame Price Controls sobre la nueva política de control de precios implementada por el gobierno populista de Hugo Chávez. Como observa el economista Gregory N. Mankiw, esta intervención en el mercado vía control de precios genera ineficiencia. Quienes justifican estas políticas lo hacen a un alto costo social -en el 2011 la tasa de inflación en Venezuela fue del 27.6%-  pues su consecuencia inmediata es inhibir los incentivos de los productores, como lo muestra el artículo del The New York Times en donde no se encuentra en estos días en los estantes de La Castellana, uno de los supermecados más populares en Venezuela,  papel higiénico.

Democracia y espacio público en América Latina

Uno de los libros centrales sobre el tema de la teoría de la democracia, la esfera pública y la democratización en América Latina es el de Leonardo Avritzer: Democracy and the public space in Latin America . Uno de los temas que introduce Avritzer al estudio de la democracia en América Latina es la dimensión moral en la política, efecto de los movimientos sociales en la construcción de la esfera pública en América Latina. Con una cartografía sobre los lugares de la sociedad, Avritzer distingue entre esfera pública, el Estado y el mercado. Así, a contracorriente de las teorías elitistas de la democracia, Avritzer propone la construcción de la deliberación en la esfera pública como sucedió, por ejemplo, en Argentina con los movimientos sociales de carácter moral contra las violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar. Volver a este libro es recordar que la tercera ola de democratización tuvo una dimensión moral tanto en la Europa del Este como en América Latina, tema olvidado por los análisis exclusivamente institucionales sobre el estado de la democracia en esta región.

viernes, 13 de abril de 2012

Sobre el populismo en Letras Libres: Guy Sorman, César Cansino, John P. McCormick, Cas Mudde y Enrique Krauze

Noé Hernández Cortez*


El consejo de redacción de Letras Libres se dedicó en su Dossier –de su más reciente edición (abril, 2012) – a reunir un conjunto de ensayos que versan sobre el fenómeno político del populismo. Como lo anuncia la entrada de la edición, tres ensayos son ponencias presentadas en la Universidad de Princeton, durante un seminario en torno a descifrar los rasgos distintivos del populismo: Sobre la distinción entre democracia y populismo del profesor en ciencia política John P. McCormick; Reflexiones sobre un concepto y su uso del politólogo holandés Cas Mudde; y En torno al populismo del historiador liberal Enrique Krauze. Acompañan a este conjunto de reflexiones dos penetrantes ensayos: El fin de la historia retrocede en Europa del filósofo y economista francés Guy Sorman; y Populismo en México: Recuento de daños del filósofo y politólogo César Cansino.


Mi primera impresión al leer estos ensayos es la bella edición y la coherencia temática que no es común encontrar en las revistas académicas. Además la traducción, en particular del ensayo de Cas Mudde, autor más cercano a mí, por parte de Marianela Santoveña, es sobria e impecable. Por otra parte, creo no exagerar que en nuestra vida intelectual mexicana no circula en estos días un ensayo tan polémico y apasionado como el de Guy Sorman, quien nos recuerda una tradición cultural que escribió a contracorriente de los autoritarismos del siglo XX:


“…Pero ¿no es la virtud de la democracia confiar el poder a los mediocres con la única condición de que ese ejercicio del poder esté limitado en el tiempo? Sin duda, y en último lugar, la defensa y la ilustración intelectual de la democracia liberal deja mucho que desear: nos faltan los Karl Popper, los Friedrich Hayek, los Raymond Aron, los Milton Friedman, los Octavio Paz que afirmen la superioridad espiritual y operacional de la democracia.” (Letras Libres, abril, 2012).


Y más adelante Sorman fustiga:


“…Además de los populistas étnicos y revolucionarios inquieta el espacio mediático y político que han conquistado los ‘tontos inútiles’ en tiempo de ‘crisis’.” (Letras Libres, abril, 2012).


El ensayo de César Cansino es una reflexión histórica sobre los males del populismo en la historia inmediata de México, en particular la grandilocuencia de los discursos populistas de Luis Echeverría y José López Portillo, cuyas consecuencias fueron saldos negativos en el manejo de la economía. El populismo en México son reacciones a gobiernos “deslucidos” que les antecedieron, así los gobiernos populistas de Luis Echeverría y José López Portillo son la reacción a los gobiernos apáticos de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, el populismo neoliberal de Carlos Salinas de Gortari es una respuesta a la sobria administración de Miguel de la Madrid, y el populismo de Vicente Fox una reacción al gobierno tecnocrático de Ernesto Zedillo.


El gran ausente de este Dossier sobre el tema del populismo es el filósofo argentino Ernesto Laclau. El único que lo comenta explícitamente es justamente César Cansino, quien de paso le realiza una crítica en los siguientes términos:


“…Por lo que respecta al populismo clásico de Cárdenas, que coincide con los de Getulio Vargas en Brasil o Juan Domingo Perón en Argentina, surge en un contexto con fines autoritarios, por más que algunas analistas -aquí se refiere a Ernesto Laclau- quieran ver en él una fuerza fundamental en la democratización del país gracias a la incorporación simbólica y efectiva de amplios sectores populares que se encontraban excluidos tanto política como económicamente.” (Letras Libres, abril, 2012).


Ernesto Laclau es un autor fundamental para polemizar sobre el fenómeno del populismo. Laclau es autor de una teoría del populismo desde la mirada del discurso y la historia. Asimismo, el pensador argentino emprende un diálogo para comprender el populismo con la teoría de la elección racional, la teoría comunicativa de Habermas y la teoría política liberal de John Rawls, todo ello desde su lectura personal de la modernidad y del marxismo.[1] Cuestiones que ciertamente pasa por alto César Cansino sobre Laclau para comprender su noción de democracia radical. En México, en las revistas culturales de acceso a un mayor público, quienes han polemizado con Laclau son el antropólogo Roger Bartra y el ensayista Jesús Silva Herzog-Márquez.


Los ensayos de Cas Mudde y John P. McCormick son una reflexión desde la tradición de la ciencia política americana. Si bien es cierto que Mudde es un politólogo europeo, su discusión intelectual se nutre de la ciencia política americana. Mudde registra en su ensayo la preocupación por definir conceptualmente a lo que llamamos “populismo”, tomando las lecciones de lógica aristotélica del politólogo italiano Giovanni Sartori, construye un concepto de populismo que le ha permitido realizar indagaciones empíricas sobre el populismo de los partidos de derecha en Europa.


Así con estos instrumentos lógicos Mudde define al populismo como “una ideología de núcleo poroso, que considera que la sociedad está dividida en dos grupos homogéneos y antagónicos –‘el pueblo puro’ frente a ‘la élite corrupta’ –, y que sostiene que la política debería ser una expresión de la volonté générale (voluntad general) del pueblo” (Mudde, Letras Libres, 2012). Uno de los propósitos de Mudde en sus investigaciones consiste en proporcionar estrategias metodológicas para indagar empíricamente el fenómeno del populismo.


John P. McCormick se asoma a sus estudios de historia política para trazar la distinción entre democracia y populismo. Al igual que Pierre Rosanvallon, quien considera al populismo como un fenómeno político inherente a la democracia moderna, McCormick desde la Universidad de Chicago escribe estas conclusiones:

“…Mientras que es preferible en términos normativos una democracia en la que la gente en efecto se gobierna a sí misma por encima de casi todas las formas del populismo, alguna variante de este último debería ser absolutamente necesaria para hacer que las repúblicas[2] electorales modernas sean más democráticas verdaderamente…” (Letras Libres, abril, 2012).

El historiador liberal Enrique Krauze cierra el Dossier con su ensayo En torno al populismo. Siendo reciente su investigación apasionada sobre la Venezuela de Hugo Chávez, Krauze se ha sumergido a discutir los temas de populismo de manera más sistemática. De hecho cuenta Krauze en su libro El poder y el delirio que interesado por el concepto de “pueblo” estableció un fructífero diálogo con Luis Fernando Lara y Julio Hubard quienes le “aportaron reflexiones sobre el concepto lingüístico y teológico de ‘pueblo’.” (Krauze, 2008:16).


Ernesto Laclau ha argumentado que el populismo encarnado en el discurso del líder articula un conjunto de demandas insatisfechas de los ciudadanos, para articular dichas demandas el líder asume en su discurso la construcción de “pueblo”, de esta manera unifica las demandas fragmentadas del mundo social. Cas Mudde observa con escepticismo que la presencia del líder sea un rasgo distintivo del populismo, no obstante Enrique Krauze, más cercano a la idea de líder de Laclau, escribe en su ensayo:


“Para llevar a cabo su proyecto, el populista utiliza como vehículo fundamental la palabra amplificada en la plaza pública. Los demagogos existen desde los griegos, pero los populistas son producto de la sociedad industrial de masas y del megáfono. El populista se apodera de la palabra y fabrica la verdad oficial. Una vez investido en intérprete predominante o único de la realidad (o en agencia pública de noticias), el populista aspira a encarnar esa verdad total y trascendente que las sociedades no encuentran -aunque a menudo aspiran a ella- en un Estado laico…” (Letras Libres, abril, 2012).


En esta idea del líder populista se aproximan el filósofo de tradición marxista Ernesto Laclau y el historiador liberal Enrique Krauze. Así el Dossier de Letras Libres de abril es una invitación a tender un diálogo, desde distintas áreas de estudio, sobre el rostro siempre oculto de la democracia moderna: el populismo.



Referencias bibliográficas

Cansino, César, 2012, “Populismo en México: Recuento de daños”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 24-27.

Ernesto Laclau, 2010, La razón populista, México, Fondo de Cultura Económica.

Krauze, Enrique, 2008, El poder y el delirio, México, Tusquets Editores.

Krauze, Enrique, 2012, “En torno al populismo”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 14-16.

McCormick, John P., 2012, “Sobre la distinción entre democracia y populismo”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 21-23.

Mudde, Cas, 2012, “Reflexiones sobre un concepto y su uso”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 16-20.

Sorman, Guy, 2012, “Fin de la historia retrocede en Europa”, en Letras Libres, núm. 160, pp. 28-32.
Ciudad de México, a 13 de abril de 2012.





* Noé Hernández Cortez es Doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO, Sede México). E-mail: noe.hernandez@flacso.edu.mx

[1] Ernesto Laclau, 2010, La razón populista, México, Fondo de Cultura Económica.

[2] Ecos intelectuales de la noción de república de Nicolás Maquiavelo y Bernard Manin.